Allí, en el cauce fresco y sombrío,
bajo el dosel de mi lecho terreno,
danzo las notas de mi alegro,
bajo el arco de triunfo recién nacido.
Mientras las libélulas siembran brisas,
y el verde crece en silencio,
baja el color de los cielos,
me fundo bajo las lanzas de fuego,
en las perlas nacaradas,
que marcan mi ruta de eterno retorno.
Abrazo a mis hermanas saladas,
mientas me arrastra el titan que me elevará a los cielos y,
mientras me despido, me acunan los vientos,
devuelvo a mis hermanas sus besos salados
y mudo a lágrima dulce, a espíritu etéreo.
Los ojos del viento son testigos,
de que vuelvo a casa, con los mios,
cabalgando el arco de mi victoria sobre el tiempo,
que atrapa mis suspiros en el gran libro.
Solo unas letras con cuya lectura espero que hayáis disfrutado, dejo a vuestro criterio y a los buenos oficios del creador de este espacio su clarificación con una etiqueta.
Os propongo un ejercicio que allá donde originalmente lo publique propuse a los lectores:
- ¿Adivina quien protagoniza la historia?
- ¿A que sucesos de su existencia hace referencia este revoltijo de metáforas jajajaja?