lunes, 15 de febrero de 2010

ESQUIVA



ESQUIVA



En la noche de los silencios me agazapo…

Escondida entre las sombras,

-esas que el silencio proyecta sobre los días-,

busco escapar de la propia afasia que lacera y hiere,

pero de la que no puedo liberarme

ni a fuerza de ecos roncos...



Reinventé la poesía para acompañar al mutismo

que me invade y que me anula,

pero se me muestra esquiva y altanera

y no responde a los designios de mi temblorosa mano.

Y duele más su indiferencia

que el propio silencio que la engendra.



Le creé un altar

y esculpí iconos para acompañarla;

encendí cirios perfumados,

quemé inciensos

y derramé, por doquier, agua bendita;

acomodé la estancia y entoné,

en el recogimiento de la memoria,

un salmo laudatorio.



Pero ella no atiende a mi llamada

ni a mis desvelos

y, displicente,

se recrea en mi desgracia.

Mi soliloquio no es más

que la propia respuesta que me aguarda.



Sólo me queda seguir agazapada

entre sombras de silencio

esperando, tal vez, que algún día quiera regalarme

una leve sonrisa despistada.

4 comentarios:

José Antonio dijo...

Buen poema, Amelia, la poesía siempre es esquiva por definición. Hay que sudarla, trabajarla y realmente es el trabajo más ingrato que te puedas echar a la cara. Pero alguna vez, pocas, da unas satisfacciones que con otras cosas no conseguimos.
Un abrazo.

psique dijo...

Tú lo has dicho. Ella siempre es esquiva y requiere de mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio. Pero cuando se llega a ella y se la puede acariciar, tocar... ¡qué satisfacción más plena!.

Un besiño

Anibal García dijo...

Tu boca extiende besos con espinas
y avala sin aliento mi talón,
mis manos desestiman tus propinas,
tus ojos no me acusan de mirón.

El humo de las plantas que cocinas
concede una hipoteca a mi razón,
si ando redondeando tus esquinas
me lastras por los pies con tu tacón.

Ya ves que por amor no muere el tedio
ni asisten más hormonas a tu orgía:
la tele esculpirá tus soledades.

Así, tendremos cinco de promedio:
un diez, y doctorado en cobardía,
y un cero recitando tus verdades.

Mariola López dijo...

Entre de casualidad... y voy a quedarme...
Preciosos estos versos blancos...
Felicidades!!
Mariola