lunes, 25 de enero de 2010

PARA TÍ


PARA TI




Dejé libre la ilusión de mi boca

al amparo de los vientos, en la noche,

esperando que, al menos, el poniente

me otorgará el favor de aproximártela

y sellara, con un beso de amapola,

el infinito aprecio que, en mi haber, te aguarda.



Dejé volar retazos de luz y fantasía

en caravanas de aves migratorias

y, en un festín de primaveras,

exorcicé mi abrazo

para que, rompiendo eneros,

atravesara el éter

y, en tu abrazo, se fundiese.



Dejé escapar suspiros no nacidos,

entregados a una marea de añiles

esperando que, del azul de mi mirada,

se tiñera el iris de tu ojos

y, estallando en turquesas,

nos sembrara de salitre y caracolas



Dejé franca la palabra

sonriendo entre cascadas de versos

para que la hicieras tuya

y, en la algarabía de tinta que derramo,

germinara, en susurros y ambar

la caricia del poema que hoy, te dedico.



4 comentarios:

José Antonio dijo...

Un poema muy bonito que destila mucha sinceridad.
Y te doy la razón, no hay mejor caricia que un poema.
Un abrazo.

psique dijo...

NO hay mejor caricia, desde luego. Sobre todo si el poema, en sí, es una caricia, o como tal se ha intentado construir.

Uno se proyecta, en mayor o menor medida, en lo que escribe y, alguos, no sabemos ocultar detras de máscara alguna lo que somos, o que sentimos o lo que pensamos. Es un poema cargado de sincero aprecio, efectivamente.


Pues eso, ya que estamos de aprecios, un abrazo afectuoso, José Antonio

Amelia

Gustavo Pertierra dijo...

Aunque lo he comentado en tu pagína, te dejo la constancia de mi paso por aquí.
Un cordial abrazo

psique dijo...

Allí te estoy contestando ahora mismito...


Gracias, querido Gus, por tu comentario, tu abrazo y tu afecto.

Un besazo