jueves, 3 de diciembre de 2009

aullidos de manada


AULLIDOS DE MANADA


Hay un lobo agazapado
en las sombras que proyecto.


Expectantes latidos,
un fugaz destello en su sonrisa,
un segundo en el que callan los astros...
¡y lo descubro!
Toda la sangre de mil eternidades
-jirones de tiempo-
se atropella y precipita;
mana por la herida abierta
-las fauces obedecen a su instinto-
una savia de sueños y futuros
cubriendo cicatrices.
¡Obscenas cicatrices
de otros tiempos y otras fauces!


Consumiéndose a golpes
el corazón bombea
-late, late, late-
mientras corren aullidos de manada.
Se han zanjado las noches en penumbra
entre los velos negros del destino
y una infección , una locura,
corre ya por mi sangre, infectada de lobo
y de aullidos.
He caído en el embrujo
del atractivo oculto de su aliento
y aullo, aullo…


... aullo.

4 comentarios:

José Antonio dijo...

Muy interesante y muy recomendable, dejarse llevar por ese embrujo.Con tal de aullar, hasta el embrujamiento de una madición gitana podría valer.
Un abrazo, amiga Psique.

Gustavo Pertierra dijo...

Todos llevamos muy adentro los vestigios del grito primal de nuestra existencia, que a veces son gemidos o como en tu magnifíco poema : esos gritos se convieten en aullidos.
Un afectuoso y aullante saludo

psique dijo...

Amigo José Antonio, recomendable, no sé si será, pero inevitable, sí parece. Aunque uno sabe que, en el momento en que el lobo entra en la sangre, ya no hay marcha atrás, ya eres uno más en la manada.

Aullaremos, que aún estamos con la luna llena por estas latitudes.

Un beso

PSIQUE

psique dijo...

Algunos, desde luego, están predispuestos al aullido antes incluso de que empezara su tiempo, como bien dices, un aullido casi pretérito, repetido en la memoria de los tiempos... ¡Es que está la luna llena, y es momento de aullarle!.

Un saludo

PSIQUE